La industria de la prisa.

14.01.2018

La velocidad de nuestro pensamiento ronda la velocidad de la luz, nuestras visualizaciones o visiones son instantáneas. Nos situamos en un instante en el futuro soñado y nuestra mente ya lo da por hecho pues es su naturaleza, la instantáneidad.

Si no sabemos de esta característica de nuestra mente podemos frustrarnos queriendo empujar a la vida para que ocurra aquello que hemos visto, ahí nos situamos en el esfuerzo, una manera de comprender la vida con los ojos físicos cuando aún no conocemos cómo funciona este universo. 

Nuestra mente ya se conectó con esa imagen que visualizó o vió y nuestra aportación ahí es mantenerla viva, mantener viva esa visión, ese sueño y para ello lo vamos a depositar en el corazón, cuidado y sostenido. Cuidar con amor esa imagen, esas sensaciones, esos sentimientos que me provoca mi sueño es una labor absolutamente sagrada de guarda y custodia que procede del conocimiento de mi propio Ser y mi esencia. 

Cuando una visión se desvela y la acogemos el Universo se pone en marcha, es como si hubiésemos dado la orden de que eso es lo que queremos que ocurra. 

Entonces es el momento de empezar a fluir, esa es nuestra parte más importante ahora para que se manifieste esa realidad que hemos soñado (cuando suenas en este lado en el otro estás despierto).

Muy feliz domingo, continuaré contando cosas para cumplir sueños <3.